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Corría mayo de 1990 cuando tuve esa suerte que te marca para toda una vida. Estar saliendo de la universidad y entrar a trabajar a un canal de televisión (UCV TV), pequeño pero con grandes ventajas. Rodeado de gente buena y creativa, con ganas de crear, casi con palos y piedras. Poder y tener que hacer de todo, desde pintar un panel de color azul para así generar un azul de croma; dibujar y colorear con témperas fondos (background) para el fantasma de Pipiripao; o dejar los ojos en hacer 40 letreros con letraset para una presentación de un programa político del día siguiente.
Pero lo entretenido de eso, era que en algún momento del día podía y tenía que utilizar un computador… el AMIGA 1000 de Commodore diseñado por Jay Miner (diseñador de chips) que para partir debía hacerse desde un disquete Kickstart . Poseía la ahora increíble memoria RAM de 256 Kb y una salida de video a 320 x 200 y 320x400 (32 colores), 640 x 200 y 640 x 400 (16 colores)
A esta AMIGA no la entendía, ni ella me entendía a mí. Era a veces frustrante querer hacer esas, cosas maravillosas que veías de la tv estadounidense por una escasa, nueva y privilegiada señal de cable que sólo llegaba a los canales de televisión.
La limitación de colores, de tamaños, de movimientos y de capacidades en ese momento no era tema… para unos ojos de público-usuario inocente de multimedia y videojuegos.
La gran gracia era que a diferencia de la tinta china, los rapidograph, la témpera y las letras adhesivas. Lo que hacías en esta pantallita de 640 por 480 pixeles estaba LIMPIO sin manchas, con un oficio y limpieza que te daba el maravilloso UNDO, de verdad innovador.

Siendo un diseñador en ese momento recién salido de la Universidad la obra plena era hacer un afiche o un folleto, o quizás la portada de un libro. Pero generar una imagen coherente que además tuviera movimiento y quizás sonido era maravilloso. Empezar a entender cuanto debía permanecer una imagen en pantalla para que fuera retenida por el telespectador o que colores eran legibles o que tamaños de tipografías serian las más indicadas fue un proceso de aprendizaje lleno de pruebas y errores.
El susto pasó con el tiempo y creció la curiosidad de saber más de este mundillo digital. Por ahí un amigo de sonido de UCV-TV, Rodrigo Ferrada, tenía un Mac Classic. Una joya en estos días y objeto de deseo. La computación a través de los Mac estaba entrando al mercado del diseño… y era para quedarse.
Acerca del Autor:
Luis Castañeda es diseñador Titulado y ex Profesor de la Universidad
de Valparaíso. Actualmente es jefe del área gráfica de Prensa de Televisión Nacional de Chile.




